Ramón Mariño Lorenzo: Punto final entre la relación del Barça y el croata Rakitic
Como era de esperar el “caso
Rakitic” dio un salto de calidad y pasó de ser un asunto privado a otro
meramente público, después de que el jugador croata admitiera abiertamente en
todas las entrevistas que se le hicieron, que está “triste” y que “no entiende
su situación”.
Lo cierto es que da la
sensación de que tanto el jugador, como el entrenador, e inclusive como el
propio club, desde hace ya muchas semanas que llegaron a la conclusión que la
etapa del futbolista croata en el Barça terminó y que lo mejor
es encontrar una salida en el mercado de enero.
Cabe destacar que, nunca es
fácil gestionar la salida de un gran jugador como Rakitic, quien tuvo un rendimiento
inmejorable y un comportamiento ejemplar. En sus ya más de
cinco temporadas en el FC Barcelona no se le recuerda ni un mal
gesto, ni una mala palabra, presentando una hoja de servicios impecable de la
cual puede estar muy orgulloso.
Además, el jugador puede
quedar satisfecho porque su relación con el equipo fue muy exitosa,
puesto que salieron ganando tanto el club como el jugador. Cabe destacar que,
aunque no sea sencillo de asimilar, el entrenador tiene su perfecto derecho a
priorizar otros jugadores por delante de él, e incluso a cambiar la opinión que
tenía del croata, que Valverde creyera en él no tiene por qué
implicar que tenga que creer en él hasta el fin de los tiempos.
Sin embargo, empujados por
las quejas del croata, se puede leer y escuchar muchas opiniones que sugieren
que el club, o el entrenador, o los dos, fueron injustos con Rakitic, que no se
retrató bien, que no estaba a la altura.
Razón por la que se
formulan las siguientes interrogantes sobre ¿por qué? ¿Qué hizo mal el
entrenador? ¿Y el club? ¿Por qué no se puede sentar a Rakitic? ¿Hay un decreto
ley que lo prohíba?
Finalmente, no se puede
criticar al club por no saber buscar una salida a los veteranos y, al mismo
tiempo, cuando lo hace, poner el grito en el cielo. Sentar a un jugador
no es faltarle al respeto, porque en un equipo unos vienen, y otros se van.


